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jueves, 10 de junio de 2010

JAYNE SOLIMAN, LOS SIN-LÍMITES DE LA MEDICINA
Sandra, Barbara, Gracia, Belén y Ana
“Porque la vida es sueño, y los sueños, sueños son” La ex patinadora británica Jayne Soliman Campbell, de 41 años, dejó ver que nuestros sueños pueden atravesar cualquier frontera, incluso las aparentemente imposibles.
Soliman, cuya carrera acumulaba numerosos triunfos –entre ellos campeona de patinaje artístico de su país en categoría profesional en 1989 y séptima en el campeonato del mundo de esta categoría el mismo año –, no podía imaginar que un tumor se había ido desarrollando de forma silenciosa en su cerebro hasta afectar a los principales vasos sanguíneos. Ella sólo sentía cierto dolor en la cabeza. En su 25 semana de gestación, Jayne Soliman sufrió las nefastas consecuencias del tumor. Estando en el club de hielo Bracknell, donde trabajaba como profesora de patinaje, una hemorragia cerebral acabó con su vida, pese al esfuerzo en salvarla.
Los médicos del Royal Berkshire Hospital, con el fin de no perder más vidas, le dijeron al marido, el musulmán Mahmoud Soliman, que creían poder salvar a la niña si conseguían que el corazón de su esposa siguiera latiendo.
Conectado a un respirador, alimentado por vía intravenosa y suministrando dosis masivas de esteroides para fomentar el desarrollo del feto, el cuerpo de Jayne fue mantenido con vida durante 48 horas vitales para que el bebé, de apenas 950 gramos de peso, pudiese desarrollar los pulmones antes de ser extraído mediante una cesárea. Así, la ex patinadora se convirtió en la incubadora humana de su propio bebé.

Mahmoud pudo por primera vez coger y besar a su hija, aún en cuidados intensivos, después de ver morir a su mujer. “No sé qué sentir. He perdido al amor de mi vida y ella me ha dado el mejor regalo del mundo”, decía tras tener a la pequeña en sus manos. "El verdadero deseo de mi mujer era ser madre, y habría sido una gran madre”.
"Puedo recordar la primera ecografía. Nos abrazamos y comenzó a gritar de alegría cuando vimos el latido del corazón del pequeño grano que era mi hija”."Esperábamos con ansia este bebé." El Sr. Soliman lloró al recordar las últimas horas de su esposa.
Aunque el nombre pensado para la niña era otro, Mahmoud la llamó “Aya” –que significa milagro –, el mismo que había adoptado su esposa al convertirse al islamismo, la religión de su marido.
La vida y la muerte no son juegos, no se gana o se pierde. Cuando los médicos del Royal Berkshire Hospital no pudieron hacer más por Jayne Soliman, no se rindieron. Se arriesgaron y consiguieron salvar a Aya. Éste es el milagro de la medicina, éste es su propósito: salvar. Salvar vidas, sueños, ilusiones… Aunque no siempre se consiga, cada día estamos un paso más cerca y el sueño Jayne Soliman es muestra de ello.

El síndrome de Tourette

El síndrome de Tourette

El trastorno lleva el nombre del médico Georges Gilles de la Tourette, neurólogo francés que en 1885 publicó un dossier de casos de personas con reflejos involuntarios. Otro pionero francés, Jean Marc Gaspard Itard, en 1825 describió el caso de una mujer francesa de 86 años de edad con la enfermedad, la marquesa de Dampierre.
Los síntomas del Síndrome de Tourette, conocido también como enfermedad de los tics, se manifiestan en el individuo antes de los 18 años de edad. Los varones son más propensos a sufrir este síndrome.
Los síntomas de este síndrome pueden ser muy diferentes, desde muy leves, hasta muy dañinos, aunque casi siempre suelen ser síntomas leves.
Las causas de esta enfermedad, son desconocidas, pero se barajea la posibilidad de que sean anomalías en ciertas regiones del cerebro, los circuitos que hacen interconexión entre esas regiones y los neurotransmisores que llevan a cabo la comunicación entre las células nerviosas.
Otras personas tienen otros trastornos además de los tics. Muchas personas experimentan problemas adicionales como el trastorno obsesivo-compulsivo, en el cual la persona siente que algo tuviera que hacerse repetidamente; el trastorno de déficit de atención, en el cual la persona tiene dificultades en concentrarse y se distrae fácilmente; trastornos del desarrollo del aprendizaje, los cuales incluyen dificultades de lectura, escritura, aritmética, y problemas perceptuales; o trastornos del sueño, que incluyen despertarse frecuentemente o hablar dormido.
El diagnóstico de este síndrome, se puede averiguar mediante los tics fónicos y motores, y también gracias a ciertos aparatos como la resonancia magnética.
Respecto al tratamiento, no hay ninguno que sea del todo efectivo, ya que los que hay, producen efectos secundarios. Muchos pacientes, mejoran a medida que van creciendo.
El factor hereditario, es muy importante para la transmisión de este síndrome, ya que si un padre lo tiene, tiene el 50% de las posibilidades de transmitírselo a sus descendientes. También, influye el sexo, ya que los varones tienen más riesgo de padecerlo que las mujeres.
Mozart y Napoleón, son ejemplos que han padecido este síndrome

martes, 1 de junio de 2010

Telas repelentes de mosquitos, un nuevo capítulo en la lucha contra el dengue

Telas repelentes de mosquitos, un nuevo capítulo en la lucha contra el dengue

Fueron desarrollados por investigadores del INTI, mediante la aplicación de micro cápsulas de una sustancia natural en tejidos de algodón. El efecto repelente dura al menos 45 días. En una segunda etapa, buscan lograr aplicaciones en telas sintéticas y que resistan lavados. En tiempos en que buena parte de los esfuerzos sanitarios apuntan a la prevención de enfermedades como el dengue, investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) lograron desarrollar tejidos de algodón con capacidad para repeler mosquitos mediante la aplicación de una sustancia natural micro encapsulada.
El proceso tecnológico fue desarrollado por los centros de Textiles y Química del INTI, encabezado por las investigadoras Laura Hermida y Patricia Marino. El diálogo con AUNO, se explicó que este desarrollo consiste en la utilización de micro cápsulas con una sustancia llamada citronella, que es repelente de mosquitos.
Este sistema tiene la ventaja de que es entre tres y cuatro veces más efectivo que cualquier otra forma de usar repelente anti mosquitos.Los tejidos a los que se les incorporaron estas micro cápsulas fueron expuestos a una pruebas de repelencia en las cuales se crearon guantes de algodón a los que se les introdujeron micro cápsulas de citronella, citronella en forma líquida o ninguna sustancia.La prueba consistió en introducir una mano con cada uno de los tipos de guantes, por un minuto, en una cámara en la que había 200 ejemplares mosquitos Aedes aegypti sin alimentar por más de tres días, y al mismo tiempo se introducía la otra mano, sin cobertura para estimular al mosquito.
Como conclusión, se pudo ver que el tejido no tratado mantuvo cierta protección respecto al brazo desnudo durante todo el período estudiado mientras que la muestra rociada con citronella presentó, durante los primeros días, una actividad repelente más efectiva que aquella observada en el tejido sin tratar. Por último, la muestra impregnada con micro cápsulas de citronella mostró una mayor y más duradera protección a los insectos. Durante las primeras 3 semanas los textiles con acabados micro encapsulados presentaron una actividad repelente superior al 90 por ciento y sólo perdieron completamente su actividad a los 45 días de la aplicación. Los investigadores apuntan a ampliar este desarrollo procurando prolongar la actividad repelente en el algodón y también en textiles sintéticos, lo que permitiría elaborar otras telas como mosquiteros con mayor protección que la física y también se está trabajando sobre la posibilidad de lograr una mayor fijación de las microcápsulas en los tejidos, de manera que resistan los lavados.

La talidomida





Todo tiene sus causas y sus consecuencias y, en ocasiones, una enfermedad insignificante puede llevar consigo remedios nefastos. En el ámbito de la Medicina, uno de los ejemplos más claros y desafortunados es el caso de la talidomida, producido por Chemie Grünenthal, Alemania.

Entre los años 1958 y 1963, los médicos comenzaron a tratar las náuseas propias de las mujeres embarazadas –hiperemesis gravídica – con este novedoso medicamento llamado talidomida, el cual se fabricaba a partir de una molécula activa, un quiral, como mezcla racémica de las formas L y D. En su función de sedante, cosechó un gran éxito popular, ya que no causaba casi ningún efecto secundario y no era letal en caso de ingestión masiva.

El “casi” de los efectos secundarios se hizo desgraciadamente visible poco después. Uno de los isómeros con los que se había formado el medicamento tenía efectos teratogénicos, es decir, provocaba malformaciones en los fetos. Concretamente, la focolemia, una anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades. El medicamento, que también era empleado como remedio para la tos, podría haber afectado a los fetos de dos formas: bien mediante la transmisión de espermas nocivos por la anterior ingesta de talidomida por parte del parte o bien por la propia madre.


Sabiendo esto, fue rápidamente retirado del mercado y empezó a tenerse en cuenta la esteroisomería en moléculas, pero ya había dejado consecuencias. Mismamente en España, provocó malformaciones a unos tres mil niños. Cuarenta años tras su prohibición en nuestro país, las veinticuatro víctimas supervivientes podrán recibir ahora una indemnización que oscilará entre los treinta mil y los cien mil euros, pero, ¿es que el dinero es un medicamento contra los errores médicos?

No somos omniscientes y jugar a ser dioses puede llegar a ser muy peligroso. La responsabilidad de los médicos es salvar vidas, no jugar con ellas y aún menos para disimular unas náuseas naturales y pasajeras. Entre tanta enfermedad, que se encuentren curas de verdadera utilidad.

Todo tiene sus causas y sus consecuencias y, en ocasiones, una enfermedad insignificante puede llevar consigo remedios nefastos. En el ámbito de la Medicina, uno de los ejemplos más claros y desafortunados es el caso de la talidomida, producido por Chemie Grünenthal, Alemania.



Salud

SALUD

Valentín Bueno Ruiz,
Alicia Casado Velasco
y Celia Gómez Patón

Aunque la salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de infecciones o enfermedades, vamos a basarnos en las enfermedades que son un proceso y el estatus consecuente de afección de un ser vivo.
Enfermedades:
Muchas enfermedades podrían no existir si no fuese por la curiosidad… del ser humano.
Por ejemplo el síndrome de inmunodeficiencia adquirida “Sida” es una enfermedad en la que el afectado no es capaz de llevar acabo una respuesta inmune adecuada con las infecciones que tienen los seres humanos. El sida es una enfermedad que viene del chimpancé y es una enfermedad de transmisión sexual por lo tanto si ahora afecta al ser humano. Quiere decir que en algún momento chimpancé y humano…
Hoy en día muchas enfermedades no nos afectan porque ya se han encontrado curas o medidas de prevención. Lo preocupante son las “enfermedades raras” que no son muy conocidas y no hay cura.
Las enfermedades raras:
Son aquellas enfermedades con peligro de muerte o de invalidez crónica, que tienen una frecuencia (prevalencia) baja, menor de 5 casos por cada 10.000 habitantes en la Comunidad, según la definición de la Unión Europea.
El Instituto de Investigación de Enfermedades Raras “iier” se encarga de estudiarlas y nos informa de algunas medidas o prevenciones a algunas enfermedades como las Malformaciones Congénitas.