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martes, 1 de junio de 2010

Esponja fósil


Esponja fósil de hace 510 millones de años


Irene García Casero,
Jennifer Mora García

y Lara Tapiador Rodríguez


Científicos de las universidades de Zaragoza, Valencia y Complutense de Madrid han descubierto en la pequeña localidad zaragozana de Murero una nueva especie de esponja fósil de hace más de 510 millones de años, el primer registro de este tipo de fauna que aparece en Europa.
El descubrimiento de esta nueva especie, denominada Leptomitus conicus, en el yacimiento cámbrico de Murero ha sido realizado por investigadores del grupo Patrimonio y Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza, junto con otros de las de Valencia y Complutense, y se ha publicado en la revista inglesa 'Palaeontology'.

La nueva especie de esponja, pequeña y de aspecto cónico, vivía en los fondos blandos de la plataforma marina. Las frágiles esponjas cámbricas sólo se fosilizan en condiciones excepcionales, siendo éste el primer registro de este tipo de fauna que aparece en Europa, lo que ha permitido conocer mejor la distribución biogeografía de este grupo.
El yacimiento de Murero, considerado la "capilla Sixtina de los trilobites cámbricos", es famoso por la abundancia y diversidad de las especies de este grupo fósil.
El Grupo Patrimonio y Museo Paleontológico, dirigido por el profesor de la Universidad de Zaragoza Enrique Villas, es uno de los equipos de investigación universitarios reconocidos por el Gobierno de Aragón y está adscrito al Departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias.
Su objetivo general es el estudio del patrimonio paleontológico de Aragón y su exposición en los museos y presenta distintas líneas de investigación que, en general, estudian las faunas marinas y la flora durante los últimos 600 millones de años en Aragón. Una de estas líneas analiza los cambios climáticos durante el Ordovícico, especialmente el registro en Aragón de la glaciación que tiene lugar al final de este periodo.

Otra línea de investigación estudia las floras de la Era Mesozoica, especialmente las representadas en Aragón, y otra línea analiza los invertebrados marinos de edad jurásica. En este Grupo Patrimonio y Museo Paleontológico se engloba también la línea de investigación liderada por el profesor Eladio Liñan, que estudia la explosión de la vida durante el periodo Cámbrico y que ha sido el que ha localizado la "Leptomitus conicus".

viernes, 5 de febrero de 2010

ARDI, LA ABUELA DE LA HUMANIDAD

Algunas personas miran sus árboles genealógicos en busca del nombre de un bisabuelo o de un tatarabuelo… Hoy nosotros iremos algo más allá, unos cuantos millones de años atrás. ¿Es posible saber eso? La respuesta es sí. Gracias al avance de la ciencia, podemos conocer, si no su nombre y apellidos, sí cómo eran aquellos lejanos homínidos de los cuales procedemos. Todo esto a manos, o a huesos, de una mujer: Ardi.





Encontrada en Gona (Etiopía) en 1994, el ejemplar de esta especie homínida fue bautizado como “Ardi” (Ardipithecus ramidus). El puesto de homínido más antiguo, que había pertenecido a “Lucy” (Una australopithecus afarensis un millón de años posterior a “Ardi”), es ahora ocupado por este fósil de 4’4 millones de años, del que se ha podido averiguar que medía 120 centímetros de estatura, pesaba unos 50 kilos y que su capacidad cerebral era bastante reducida: 300 cm3 . Compartía muchas características con nosotros: sus manos, su cuerpo erguido, su forma de caminar... Quizá por eso sea más fácil observar cuál ha sido el cambio evolutivo que separó a los humanos de los chimpancés, pues, aunque “Ardi” tenía algo de humana, también lo tenía de chimpancé.









Hasta ahora, los investigadores habían creído que los simios modernos conservaban rasgos del último antepasado que compartieron con los humanos. Sin embargo, con el descubrimiento de “Ardi”, se ha demostrado que los simios modernos han realizado cambios desde su separación con la línea evolutiva humana, lo que quiere decir que los homínidos africanos siguieron senderos evolutivos diferentes y que ya no podemos considerar a los chimpancés como el 'sustituto' de nuestro último antepasado común, todavía por encontrar.
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Vivían en zonas boscosas y andaban de forma bípeda, de una manera muy parecida a la del ser humano actual. Sin embargo, para lograr la postura y marcha erecta tuvieron que desparecer muchas de las características que poseían anteriormente:
- El cráneo: El foramen mágnum se desplazó hasta donde se encontraba la base del mismo.
- Columna vertebral: La columna vertebral se fue curvando para poder soportar el peso vertical.
- La pelvis: Se ensanchó y cuadró con la cabeza del fémur para una mejor sujeción, debido a que debería aguantar todo el peso del cuerpo.
- Las piernas: Los miembros inferiores se hicieron más fuertes.
- Los pies. es la única diferencia perceptible en “Ardi”. La especie Ardipithecus ramidus poseía todavía el dedo gordo dirigido hacia adentro (como en las manos) en vez de ser paralelo al los demás, lo que indica que debía caminar apoyándose sobre la parte externa de los pies y que no podía recorrer grandes distancias.



Ardi ha aportado una valiosísima información sobre nuestros orígenes, pero no todo. ¿Llegaremos a encontrar algún día el eslabón perdido?
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