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viernes, 11 de junio de 2010

El cambio climático

El cambio climático
Teresita, Cristina, Marina
El cambio climático se ha provocado por la acumulación de diversas circunstancias, que ha provocado el ser humano a lo largo de su vida, por lo que nos estamos cargando el planeta, y estas son muchas de las cosas que se están dando en nuestro planeta:

CONTAMINACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE
La contaminación esta acabando con la vida de muchas especies en nuestro planeta. La polución, la basura y el descuido de la capa de ozono son factores que destruyen el medio ambiente.
Las fabricas despiden mucho humo contamina el aire que respiramos
La superpoblación esta acabando con las áreas verdes, el uso desmesurado de los terrenos de cultivo y los bosques no permite la oxigenación del medio ambiente.
Los vehículos también despiden anhídrido carbónico que contamina el aire
Cada día aumenta su proporción en nuestro planeta siendo el ser humano el mayor causante de esta avería, sabiendo que el humano, el ser mas inteligente sería tan incapaz de cuidar su propio planeta... Ahora estamos en el siglo XXI, ha empeorado las cosas ya que han inventado tantos materiales químicos que están dañando demasiado a nuestro planeta. La polución, la basura, la destrucción de la capa de ozono son factores que destruyen al medio ambiente. Puntos principales en contaminación, fábricas que despiden mucho humo que contamina el aire que espiramos.
La superpoblación esta acabando con las áreas verdes, el uso desmesurado de los terrenos de cultivo y los bosques no permite la oxigenación del medio ambiente.
Quema de basura ilógicamente, los deshechos tóxicos de fábricas que son arrojados inescrupulosamente a los ríos y mares contaminándolos, llegando hasta en ciertas oportunidades a matar a los animales y peces que viven en esa hábitat.
¿Qué es el Efecto invernadero?
Se denomina efecto invernadero al fenómeno por el cual determinados gases, que son componentes de una atmósfera planetaria, retienen parte de la energía que el suelo emite por haber sido calentado por la radiación solar. Afecta a todos los cuerpos planetarios dotados de atmósfera. De acuerdo con el actual consenso científico, el efecto invernadero se está viendo acentuado en la Tierra por la emisión de ciertos gases, como el dióxido de carbono y el metano, debida a la actividad económica humana.
El calentamiento global
Unos estudios hechos recientemente dicen que la placa de hielo del ártico podría desaparecer en unos 100 años producto del calentamiento global.
La mala noticia es que el calentamiento global convertirá gran parte del mundo en inhabitables, la buena noticia es que Gran Bretaña podría convertirse en el lugar más conveniente en la Tierra. Suponiendo que la sombría profecía para el futuro del planeta es cierto, uno de los principales expertos del cambio climático dice: que el Reino Unido podría ser uno de los pocos capaces de alimentarse a sí misma .
Desde hace un par de años atrás se viene hablando de las catástrofes que sufrirá el mundo entero producto de el calentamiento global, todas estas catástrofes inminentes se sabe gracias al estudio de algunos profesores que utilizan modernos programas computacionales que pueden comparar el clima del pasado con el de ahora y de esa forma predecir el futuro. Hace un año se pronosticaba que para el 2050 los hielos de los polos se derretirían, mas ahora el Apocalipsis del hielo se adelanta peor según unos recientes estudios los cuales muestran que el hielo en el ártico está desapareciendo mucho más rápido de lo que se esperaba y que el ártico podría quedar libre de hielo en verano ante del 2013..
Según un informe de Sky News, los geólogos han advertido de los tsunamis en el Reino Unido, grandes avalanchas en los Alpes y las erupciones volcánicas en Alemania, si el calentamiento global sigue aumentando.
El profesor Bill McGuire, director del Benfield Hazard Research Center en la UCL, advirtió: el futuro del planeta podría ser explosivo.
Otros expertos advierten que la desintegración de los glaciares podría causar terremotos, provocando tsunamis en Chile, Nueva Zelanda y Canadá, tal vez incluso enviando uno que cruce el Atlántico, capaz de alcanzar las costas británicas.
EL 2100 ESPAÑA SERÁ COMO ÁFRICA DEL NORTE Si la cantidad de CO2 no logra bajar, a fines de este siglo España tendrá, veranos tan cálidos como los de África del Norte, según un informe del Medio Ambiente que predice hasta ocho grados de aumento en verano.
Se dice que Barcelona llegaría a superar las temperaturas de El Cairo.
Los expertos que han colaborado con el INM han analizado la evolución de las temperaturas en España a través de tres modelos informáticos de cálculo climático (británico, canadiense y alemán) cuyos resultados coinciden en lo básico. Si durante todos estos años no se empieza a hacer nada para frenar el cambio climático, España correrá el riesgo de sufrir a finales de siglo unos veranos similares a los que hoy dominan en los desiertos más cálidos de La Tierra.
La temperatura media del mes de julio podría ser de entre 7 y 8 grados superior a la que ahora estamos acostumbrados en la mayor parte de la península, incluido el interior de Cataluña, mientras que en el resto de la península los valores estarían comprendidos entre 4 y 6.
¿Cómo reducir la contaminación que afecta al cambio climático?
· Conseguir más electricidad, medios de transporte y producción industrial con menos carbón, petróleo o gasolina es una solución que sólo presenta ventajas: más beneficios, menos contaminación, menos calentamiento atmosférico… aunque los gastos iniciales para mejorar el equipo y la tecnología pueden ser elevados.
· La mayor parte del progreso inmediato que se puede conseguir para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero consiste en utilizar los combustibles fósiles de manera más eficiente. Los ahorros conseguidos de esta manera permitirán ganar tiempo para el sistema climático mundial mientras se desarrollan tecnologías alternativas y se consigue hacerlas rentables. Se espera que las fuentes libres de emisiones sustituyan con el tiempo a los combustibles fósiles como categoría principal de suministro de energía.
· Las turbinas de “ciclo combinado” –en las que el calor resultante de la quema de combustible impulsa las turbinas de vapor al mismo tiempo que la expansión térmica de los gases de escape mueve las turbinas de gas –pueden aumentar la eficiencia de la generación de electricidad un 70%. A más largo plazo, las nuevas tecnologías podrían duplicar la eficiencia de las centrales eléctricas.
· Las pilas de combustible de gasolina y otras tecnologías avanzadas en el sector del automóvil pueden reducir casi a la mitad las emisiones de dióxido de carbono resultantes del transporte, y lo mismo cabría decir de los vehículos “híbridos” de gas/electricidad, algunos de los cuales se encuentran ya en el mercado.
· El gas natural libera menos dióxido de carbono por unidad de energía que el carbón o el petróleo. Por ello, el cambio al gas natural es una forma rápida de reducir las emisiones.
· La industria, que produce más del 40% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, puede beneficiarse de la cogeneración combinada de calor y electricidad así como de otros usos del calor residual, la mejor gestión de la energía y una mayor eficiencia en los procesos de manufactura.
· La instalación de sistemas de iluminación y electrodomésticos más eficientes en los edificios puede reducir significativamente el consumo de electricidad. El mejor aislamiento de las construcciones puede representar una enorme reducción de la cantidad de combustible necesario para la calefacción o el aire acondicionado
La reducción del consumo de combustibles fósiles al mismo tiempo que se mantiene el crecimiento económico representará un gran desafío.
Aquí os dejamos una reflexión sobre el calentamiento global, que esperamos que os guste y de verdad os haga pensar sobre lo que todos los seres humanos estamos provocando, pero que si cada persona pone su granito de arena se puede conseguir un mundo mejor.

viernes, 5 de febrero de 2010

LA CUMBRE DE COPENHAGUE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

El calentamiento global y el cambio climático, junto con la búsqueda de un desarrollo sostenible, son los asuntos que producen más reuniones y eventos a nivel internacional y reúne a gran número de líderes políticos. En una de ella; exactamente la decimocuarta Conferencia sobre cambio climático se inició para intentar establecer las bases y compromisos del tratado de Copenhague. En esta Doce mil delegados de 190 países adoptaron una hoja de ruta” para preparar el encuentro de Copenhague.


Al mismo tiempo los líderes de la Unión Europea se reunieron en Bruselas, Bélgica, y alcanzaron un acuerdo sobre un paquete de medidas para combatir el cambio climático, pactando reducir sus emisiones 20% para 2020.


La decimoquinta Conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, llevada a cabo del 7 al 18 de diciembre de 2009, tenía la meta de preparar futuros objetivos para remplazar el Protocolo de Kioto, que terminará en 2012. Estuvieron en ésta miles de expertos en clima y representantes de 192 países miembros de dicha convención.
Esa cumbre fue la culminación de un proceso de preparación que se inició en Bali en 2007, con una “hoja de ruta” adoptada por los países miembros, con el siguiente protocolo de las partes, que divide sus labores en grupos específicos de negociación para abordar los diferentes temas de las agendas de sus órganos subsidiarios y grupos de trabajo ad hoc.


El viernes 18 de diciembre, conforme concluyeron los grupos de negociación, se celebraron las sesiones plenarias para la clausura de la conferencia. Ésta tuvo como propósito fortalecer el régimen climático en cinco grandes áreas señaladas en el plan de acción de Bali: visión de largo plazo, mitigación, adaptación, tecnología y financiamiento. Entre sus objetivos primordiales está concluir el proceso de negociación iniciado en diciembre de 2007, en el cual se deberán establecer parámetros específicos para los siguientes temas:
- Mitigación: Establecimiento de compromisos cuantitativos y ambiciosos de reducción de emisiones para países desarrollados, así como acciones fortalecidas de mitigación para naciones en desarrollo, con base en incentivos positivos.
-Adaptación: Establecimiento de un nuevo marco institucional, que en el contexto de la convención oriente las políticas y medidas de respuesta a los efectos nocivos del cambio climático.
-Tecnología: Fortalecimiento de las acciones en materia de investigación y desarrollo tecnológicos.
-Financiamiento: Diseño de un esquema financiero que sea eficiente, predecible y adecuado para atender las necesidades de adaptación y mitigación del mundo en desarrollo.
-Meta global de largo plazo: Un objetivo indicativo que permita orientar las acciones de las partes de la convención al menos hacia 2050. Este objetivo es la reducción mundial de las emisiones de CO2 en al menos 50% en 2050 respecto de 1990, y para conseguirlo los países deben marcarse metas intermedias. Así, las naciones industrializadas deberán disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre 25 y 40 por ciento en 2020 respecto de los índices de 1990 y deberían alcanzar una reducción de entre 80 y 95 por ciento para 2050.

martes, 8 de diciembre de 2009

Aqui llegan las fotos

Distrutar con estas fotos

Importancia de la biodiversidad

Un breve resumen de este problema

La basura de nuestros mares

Ya hemos llegado a Copenhage

Es difícil saber lo que se va aconseguir en esta cumbre internacional sobre cambio climático, pues son muchos los intereses y muy dispares. A pesar de todo soy optimista y creo que el artículo conjunto pulicado por diferentes periódicos de todo el mundo es un buen resumen dela situación:

Frente a una grave emergencia
07/12/2009
Hoy, 56 periódicos en 45 países han decidido dar el paso sin precedentes de hablar con una sola voz a través de un editorial común. Lo hacemos porque la humanidad se enfrenta a una grave emergencia.
Si no nos unimos para emprender acciones decisivas, el cambio climático causará estragos en nuestro planeta y, con él, en nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Los peligros son evidentes desde hace una generación. Ahora, los hechos han empezado a hablar por sí solos: 11 de los últimos 14 años han sido los más calientes que se registran, el casquete polar del Ártico está derritiéndose y la increíble subida de los precios del petróleo y los alimentos el año pasado nos ofrece un anticipo del caos que se avecina. En las publicaciones científicas, la cuestión ya no es si la culpa es de los seres humanos, sino cuánto tiempo nos queda para limitar los daños. Y, sin embargo, hasta ahora, la respuesta del mundo ha sido débil y desganada.
El cambio climático se ha ido produciendo durante siglos, tiene consecuencias que persistirán para siempre y nuestras perspectivas de controlarlo se van a decidir en los próximos 14 días. Pedimos a los representantes de los 192 países reunidos en Copenhague que no vacilen, que no caigan en disputas, que no se echen las culpas unos a otros, sino que aprovechen la oportunidad surgida del mayor fracaso político contemporáneo. Ésta no debe ser una lucha entre el mundo rico y el mundo pobre, ni entre el Este y Occidente. El cambio climático afecta a todos, y todos deben resolverlo.
La base científica es compleja pero los datos están claros. El mundo necesita tomar medidas para limitar el ascenso de la temperatura a 2 grados centígrados, un objetivo para el que será preciso que las emisiones mundiales alcancen su tope y empiecen a disminuir entre los próximos cinco y 10 años. Una subida mayor, de 3 o 4 grados centígrados -el mínimo aumento que, siendo prudentes, podemos prever si no se hace nada-, secaría los continentes y convertiría tierras de cultivo en desiertos. Podría extinguirse la mitad de todas las especies, millones de personas se verían desplazadas y el mar inundaría países enteros.
Son pocos los que creen que, a estas alturas, pueda salir de Copenhague un tratado perfectamente definido; sólo fue posible empezar a avanzar verdaderamente en esa dirección con la llegada del presidente Obama a la Casa Blanca y el cambio total en la política de obstruccionismo que Estados Unidos mantenía desde hace años. Y el mundo sigue estando a merced de la política interior norteamericana, porque el presidente no puede comprometerse por completo a emprender las acciones necesarias hasta que el Congreso lo autorice.
Pese a ello, los políticos, en Copenhague, pueden y deben ponerse de acuerdo en los elementos esenciales de un acuerdo justo y eficaz y, sobre todo, en un calendario firme para que ese acuerdo se convierta en tratado. Deberían imponerse como plazo la reunión de la ONU sobre el clima que se celebrará el próximo mes de junio en Bonn. Como dice un negociador: "Podemos ir a la prórroga, pero no podemos permitirnos el lujo de volver a jugar el partido".
El núcleo del acuerdo debe ser un pacto entre los países ricos y los países en vías de desarrollo que aborde cómo se va a repartir la carga de luchar contra el cambio climático y cómo vamos a compartir algo que ahora es muy valioso: el billón aproximado de toneladas de carbono que podemos emitir antes de que el mercurio ascienda a niveles peligrosos.
Las naciones ricas son aficionadas a señalar la verdad aritmética de que no puede haber solución hasta que algunos gigantes en vías de desarrollo como China tomen medidas más radicales que hasta ahora. Pero el mundo rico es responsable de la mayor parte del carbono acumulado en la atmósfera, tres cuartos del dióxido de carbono emitido desde 1850. Ahora tiene el deber de tomar la iniciativa, y cada país desarrollado debe comprometerse a serias reducciones que disminuyan sus emisiones a un nivel muy inferior al de 1990 de aquí a 10 años.
Los países en vías de desarrollo pueden destacar que no son ellos los causantes del grueso del problema y que las regiones más pobres del mundo van a ser las más afectadas. Pero van a contribuir cada vez más al calentamiento y, por consiguiente, también ellos deben comprometerse a emprender acciones significativas y cuantificables. Aunque no han llegado a lo que algunos esperaban, los recientes compromisos de los dos mayores contaminantes del mundo, Estados Unidos y China, han sido pasos importantes en la debida dirección.
La justicia social exige que el mundo industrializado rebusque en su cartera y se comprometa a dar dinero para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático y a suministrarles tecnologías limpias que les permitan tener un crecimiento económico sin aumentar sus emisiones. También es preciso fijar la arquitectura de un futuro tratado, con una rigurosa vigilancia multilateral, recompensas justas a cambio de la protección de los bosques y la evaluación creíble de la "exportación de emisiones" para que la carga acabe repartiéndose de forma más equitativa entre quienes fabrican productos contaminantes y quienes los consumen. Y la justicia exige también que la carga que corresponda a cada país desarrollado tenga en cuenta su capacidad de soportarla; por ejemplo, los miembros más nuevos de la UE, a menudo, mucho más pobres que "la vieja Europa", no deben sufrir más que sus socios más ricos.
La transformación será cara, pero mucho menor que la factura de rescatar al sector financiero mundial, y mucho menos costosa que las consecuencias de no hacer nada.
Muchos de nosotros, sobre todo en los países desarrollados, tendremos que cambiar nuestro estilo de vida. La era de los vuelos que cuestan menos que el trayecto en taxi al aeropuerto se acerca a su fin. Tendremos que comprar, comer y viajar de forma más inteligente. Tendremos que pagar más por nuestra energía y utilizarla menos.
Pero el paso a una sociedad que emita poco carbono ofrece la perspectiva de más oportunidades que sacrificios. Ya hay algunos países que han reconocido que hacer esa transformación puede aportar crecimiento, puestos de trabajo y mejor calidad de vida. El flujo de capitales es un dato significativo: el año pasado, por primera vez, se invirtió más en formas renovables de energía que en producir electricidad a partir de combustibles fósiles.
Para librarnos de nuestra adicción al carbono en sólo unas décadas serán necesarias proezas de ingeniería e innovación comparables a las más grandes de nuestra historia. Pero, mientras que la llegada del hombre a la Luna o la división del átomo surgieron del conflicto y la rivalidad, la carrera del carbono debe nacer de un esfuerzo de colaboración para lograr la salvación colectiva.
La victoria sobre el cambio climático exigirá un triunfo del optimismo sobre el pesimismo, de la visión de futuro sobre la estrechez de miras, de lo que Abraham Lincoln llamó "los ángeles buenos de nuestra naturaleza".
Ése es el ánimo con el que periódicos de todo el mundo hemos firmado conjuntamente este editorial. Si nosotros, con puntos de vista nacionales y políticos tan diferentes, podemos ponernos de acuerdo sobre lo que hay que hacer, seguro que nuestros dirigentes también son capaces de hacerlo.
Los políticos presentes en Copenhague tienen el poder de determinar cómo nos juzgará la historia: una generación que vio un reto y le hizo frente, o una tan estúpida que vio el desastre pero no hizo nada para evitarlo. Les rogamos que tomen la decisión acertada.